Hola a todos nuevamente, espero que se encuentren muy bien.
Antes que otra cosa quiero comentarles que me encuentro muy motivada para continuar con las actividades de esta especialización, veo muy favorable este nuevo sistema de estudio en línea.
En cuanto a mi confrontación con la docencia, primeramente, recuerdo que cuando estaba en primaria, me gustaba mucho sentar a mis hermanos y primos más pequeños y jugar a la escuelita, donde por supuesto yo era su maestra, y ellos mis alumnos. Aunque en muchas ocasiones ellos preferían andar correteando, yo quería que entraran a “mis clases”, y hacerlos repasar las tablas, o las conjugaciones de los verbos, entre otras cosas.
Más adelante, cuando estuve en la secundaria y preparatoria, me tocó convivir con muchachos que, desde mi punto de vista en ese tiempo, eran muy irrespetuosos con nuestros profesores, no les interesaba aprender y, lo peor del caso, es que siempre se salían con la suya, razón por la cual, desistí de mi idea de ser maestra, sobre todo de chicos de esas edades, si acaso en nivel primaria o nivel profesional, porque según yo, eran grupos de los que se podía captar más fácilmente su atención, y por lo tanto dar clases de una mejor manera.
Por lo tanto, cuando llegó la hora de elegir cual iba a ser mi profesión, me enfoqué en lo que en ese tiempo quería: una carrera moderna, y que me permitiera mantenerme en constante actualización, y en ese tiempo cualquier estudio relacionado con las computadoras era lo más innovador, así que por eso elegí estudiar Ingeniería en Sistemas Computacionales, en el Instituto Tecnológico de La Paz.
Aún estudiando, me inicié laboralmente en el ámbito informático, y durante quince años tuve diversos trabajos, relacionados siempre con mi profesión. En dos ocasiones tuve la oportunidad de impartir cursos de sistemas de diseño gráfico a algunos maestros del Tecnológico, y lo hice con mucho gusto. Me agradó la sensación de poder transmitir conocimientos a otras personas, enseñarles cosas nuevas para ellos y aprender al mismo tiempo de sus experiencias, fue algo que me hizo recordar que en un tiempo había querido ser maestra.
Mi profesión me ha llenado de muchas satisfacciones, para mi es muy importante mantenerme a la vanguardia en cuanto a las novedades informáticas, ya sea software o hardware, aunque a veces avanza tan rápido, que cuesta mucho trabajo, pero eso es un reto que me gusta enfrentar, y superar día a día.
En enero del 2005, un amigo y compañero de la carrera me llamó porque el CBTIS No. 230 requería profesores para impartir algunas materias de la especialidad de computación.
Al principio dudé mucho, primero por las impresiones que yo misma había tenido de mis compañeros de prepa, y segundo por mí; por no saber si podría ser una buena maestra, y realmente no quería hacer un papel mediocre.
Después de pensarlo muy bien, acepté con gusto el desafío, con el firme compromiso personal de que haría lo que fuera necesario para llevar a cabo mi labor docente de la mejor manera.
Desde entonces, he buscando siempre prepararme cada vez más, tomando todos los cursos que el tiempo me permite, ya sean referentes a la docencia, (que para mi es algo nuevo y muy interesante), o actualizando mis conocimientos técnicos, incluso recibiendo capacitación en el área humanística, porque creo que debemos ver a la educación de una manera global, no sólo como la transmisión de conceptos o como un proceso de enseñanza-aprendizaje. Yo la veo como una formación integral, en la que también transferimos actitudes y conductas, en la que inculcamos valores.
Por supuesto que las mejores satisfacciones en esta noble labor se dan cuando los muchachos van mostrando buenos resultados académicos, y ni se diga cuando logran egresar del plantel con excelentes calificaciones y siendo personas de bien, maduros y con planes de seguir estudiando una carrera profesional.
Sin embargo, en estos tres años y medio que he sido profesora de chicos del nivel medio superior, me he dado cuenta que si, sus edades son difíciles, pero no para nosotros, sino para ellos mismos. Son jóvenes que están llenos de dudas, temores, inseguridades, desconfianzas, responsabilidades, obligaciones, exigencias, y tantas cosas que a veces para nosotros como adultos son pesadas, pues para ellos aún más.
Yo he tratado de ser su maestra, pero también su amiga, (a pesar de recomendaciones de algunos compañeros que me sugieren mantener una barrera entre ellos y yo). Esta forma de trabajar me ha dado gustos y alegrías, sobre todo cuando alguno de ellos me agradece la forma de llegar al salón, de saludarles y de dar mis clases, incluso de las pláticas informales fuera de las aulas. Hasta ahora no me ha tocado ninguna falta de respeto, ninguna grosería por parte de ellos, y espero que así sigamos.
Pero no todo es miel sobre hojuelas, y coincido en los comentarios de algunos de los compañeros respecto a que ahora la mayoría de los muchachos muestran poco interés, a veces hasta apatía por aprender, no les gusta profundizar en los conocimientos que van adquiriendo, lo quieren todo cómodo, ya digerido, y ni se diga de practicar o experimentar algo diferente, no tienen interés en descubrir nada nuevo, pero eso si, quieren evaluaciones fáciles y buenas calificaciones.
Se que este es un reto que todos enfrentamos, pero es difícil nadar contra corriente, y a veces no estamos en nuestros mejores días, es cuando hay que respirar profundo y tranquilizarnos, pensar que el que se enoja pierde, dibujar una sonrisa, y seguir adelante, que ya vendrá un momento mejor…
Bueno, tal vez me he extendido demasiado, pero realmente he expresado lo que siento y pienso, cosas que me agradan y otras que me desagradan, es un buen ejercicio.
Saludos.

Hola Edna.
ResponderEliminarCoincido totalmente contigo, estamos tratando con personas que podemos impactar en sus vidas tanto negativamente como positivamente por eso es que hay que prepararnos y ser más humanos con ellos. ya que somos parte importante en su vida.
Te mando muchisimos saludos y abrazos amiwis!
Nundehui G. Garzón Carmona.
Otro saludin!!
ResponderEliminarMe encanto tu blog!!!
Espero pases por el mio!!!
Nundehui...
Hola, Edna:
ResponderEliminarSaboreé gratamente todo tu relato, no dudo que el mismo deleite experimentan tus alumnos en tus intervenciones académicas.
adelante y felicidades