domingo, 14 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Hola a todos nuevamente, espero que se encuentren muy bien.

Antes que otra cosa quiero comentarles que me encuentro muy motivada para continuar con las actividades de esta especialización, veo muy favorable este nuevo sistema de estudio en línea.
En cuanto a mi confrontación con la docencia, primeramente, recuerdo que cuando estaba en primaria, me gustaba mucho sentar a mis hermanos y primos más pequeños y jugar a la escuelita, donde por supuesto yo era su maestra, y ellos mis alumnos. Aunque en muchas ocasiones ellos preferían andar correteando, yo quería que entraran a “mis clases”, y hacerlos repasar las tablas, o las conjugaciones de los verbos, entre otras cosas.
Más adelante, cuando estuve en la secundaria y preparatoria, me tocó convivir con muchachos que, desde mi punto de vista en ese tiempo, eran muy irrespetuosos con nuestros profesores, no les interesaba aprender y, lo peor del caso, es que siempre se salían con la suya, razón por la cual, desistí de mi idea de ser maestra, sobre todo de chicos de esas edades, si acaso en nivel primaria o nivel profesional, porque según yo, eran grupos de los que se podía captar más fácilmente su atención, y por lo tanto dar clases de una mejor manera.
Por lo tanto, cuando llegó la hora de elegir cual iba a ser mi profesión, me enfoqué en lo que en ese tiempo quería: una carrera moderna, y que me permitiera mantenerme en constante actualización, y en ese tiempo cualquier estudio relacionado con las computadoras era lo más innovador, así que por eso elegí estudiar Ingeniería en Sistemas Computacionales, en el Instituto Tecnológico de La Paz.
Aún estudiando, me inicié laboralmente en el ámbito informático, y durante quince años tuve diversos trabajos, relacionados siempre con mi profesión. En dos ocasiones tuve la oportunidad de impartir cursos de sistemas de diseño gráfico a algunos maestros del Tecnológico, y lo hice con mucho gusto. Me agradó la sensación de poder transmitir conocimientos a otras personas, enseñarles cosas nuevas para ellos y aprender al mismo tiempo de sus experiencias, fue algo que me hizo recordar que en un tiempo había querido ser maestra.
Mi profesión me ha llenado de muchas satisfacciones, para mi es muy importante mantenerme a la vanguardia en cuanto a las novedades informáticas, ya sea software o hardware, aunque a veces avanza tan rápido, que cuesta mucho trabajo, pero eso es un reto que me gusta enfrentar, y superar día a día.
En enero del 2005, un amigo y compañero de la carrera me llamó porque el CBTIS No. 230 requería profesores para impartir algunas materias de la especialidad de computación.
Al principio dudé mucho, primero por las impresiones que yo misma había tenido de mis compañeros de prepa, y segundo por mí; por no saber si podría ser una buena maestra, y realmente no quería hacer un papel mediocre.
Después de pensarlo muy bien, acepté con gusto el desafío, con el firme compromiso personal de que haría lo que fuera necesario para llevar a cabo mi labor docente de la mejor manera.
Desde entonces, he buscando siempre prepararme cada vez más, tomando todos los cursos que el tiempo me permite, ya sean referentes a la docencia, (que para mi es algo nuevo y muy interesante), o actualizando mis conocimientos técnicos, incluso recibiendo capacitación en el área humanística, porque creo que debemos ver a la educación de una manera global, no sólo como la transmisión de conceptos o como un proceso de enseñanza-aprendizaje. Yo la veo como una formación integral, en la que también transferimos actitudes y conductas, en la que inculcamos valores.
Por supuesto que las mejores satisfacciones en esta noble labor se dan cuando los muchachos van mostrando buenos resultados académicos, y ni se diga cuando logran egresar del plantel con excelentes calificaciones y siendo personas de bien, maduros y con planes de seguir estudiando una carrera profesional.
Sin embargo, en estos tres años y medio que he sido profesora de chicos del nivel medio superior, me he dado cuenta que si, sus edades son difíciles, pero no para nosotros, sino para ellos mismos. Son jóvenes que están llenos de dudas, temores, inseguridades, desconfianzas, responsabilidades, obligaciones, exigencias, y tantas cosas que a veces para nosotros como adultos son pesadas, pues para ellos aún más.
Yo he tratado de ser su maestra, pero también su amiga, (a pesar de recomendaciones de algunos compañeros que me sugieren mantener una barrera entre ellos y yo). Esta forma de trabajar me ha dado gustos y alegrías, sobre todo cuando alguno de ellos me agradece la forma de llegar al salón, de saludarles y de dar mis clases, incluso de las pláticas informales fuera de las aulas. Hasta ahora no me ha tocado ninguna falta de respeto, ninguna grosería por parte de ellos, y espero que así sigamos.
Pero no todo es miel sobre hojuelas, y coincido en los comentarios de algunos de los compañeros respecto a que ahora la mayoría de los muchachos muestran poco interés, a veces hasta apatía por aprender, no les gusta profundizar en los conocimientos que van adquiriendo, lo quieren todo cómodo, ya digerido, y ni se diga de practicar o experimentar algo diferente, no tienen interés en descubrir nada nuevo, pero eso si, quieren evaluaciones fáciles y buenas calificaciones.
Se que este es un reto que todos enfrentamos, pero es difícil nadar contra corriente, y a veces no estamos en nuestros mejores días, es cuando hay que respirar profundo y tranquilizarnos, pensar que el que se enoja pierde, dibujar una sonrisa, y seguir adelante, que ya vendrá un momento mejor…
Bueno, tal vez me he extendido demasiado, pero realmente he expresado lo que siento y pienso, cosas que me agradan y otras que me desagradan, es un buen ejercicio.

Saludos.

Mi aventura de ser docente

Hola de nuevo a todos:

En “La aventura de ser maestro”, me vi reflejada en muchas situaciones ahí descritas. Por supuesto en la parte donde dice que ejercer la enseñanza puede ocasionar ansiedad, ya que me ha sucedido; pero también sentí mucho alivio al ver que la mayoría de los profesores la sufren en algún momento de su carrera.

Sinceramente la lectura me conmovió en varias ocasiones, al identificar mi quehacer como docente en ellas, al ver fallas y problemas que se nos presentan al impartir nuestras asignaturas, al encontrar actitudes positivas y negativas que de repente tenemos.

También me cautivó el hecho de que el autor nos marca un camino, una pauta a seguir, para corregir nuestros errores, nos habla de las dificultades que debemos sortear y cómo hacerlo para ganarnos la libertad de ser profesores.

Por supuesto que he tenido la alegría de sentirme útil a los demás, y valoro el orgullo de ser docente, sin embargo se que me falta mucho por aprender y quisiera que esta sensación fuera permanente.

Creo que esta es una excelente guía para quienes nos iniciamos y queremos mantenernos en esta apasionante aventura de ser maestros.

Hasta pronto compañeros, un saludo.

Los saberes de mis estudiantes

Internet; cada uno de nosotros lo utiliza de muchas maneras diferentes. Sin duda alguna es una herramienta en extremo útil si la aprovechamos correctamente, cuando buscamos información para un trabajo, podemos leer noticias importantes, obtener direcciones y teléfonos, consultas con expertos en infinidad de temas, comprar y vender productos, estar en contacto con personas de todo el mundo, etc. Sin embargo, también puede ser contraproducente para los adolescentes navegar por mucho tiempo en páginas que lejos de aportar algo positivo son inapropiadas para ellos, o jugando durante toda la noche, proporcionando sus datos a desconocidos, etc.
1. Lo que mis estudiantes saben hacer en internet:
Para determinar ¿qué hacen mis estudiantes en internet?, apliqué una encuesta a una muestra de 40 alumnos del plantel, en la que se les pidió que marcaran opciones establecidas respondiendo a tres preguntas principales: ¿qué uso le doy a la internet?, ¿con qué frecuencia la utilizo?, y ¿cuánto tiempo le dedico diariamente, en promedio?
Como resultado de esta encuesta, se observó que aproximadamente el 10% de los muchachos de su edad utilizan internet para subir y bajar información, ya sea música, imágenes, fotos, videos, archivos, etc., además de que cuentan con sus propios espacios en los que socializan con sus amigos y conocen nuevas personas, tienen y checan frecuentemente sus correos electrónicos y chatean con sus contactos; el tiempo promedio que dedican a estas actividades varía de 3 a 4 horas diarias.
Un 70% dedica menos tiempo a la internet, de 2 a 3 horas diarias, y lo usan básicamente para estar en contacto con sus amistades por medio de los chats y correos electrónicos, pero no suben ni bajan información, más bien disfrutan de juegos por internet, es decir, lo utilizan solamente para socializar.
Otro 13% de los alumnos expresa que el internet le sirve como reservorio, es decir, bajan información para ayudarse a hacer tareas y trabajos relacionados con la escuela, casi no utilizan los chats, juegos u otra forma de socializar o divertirse, por lo que le dedican como máximo 2 horas diarias a estas actividades.
Y por último, un 7% de los chicos manifiestan utilizar muy pocas veces el internet, ya que no tienen un acceso fácil al mismo, y que cuando es necesario para hacer alguna tarea van a casa de algún compañero o a un café internet, y es por muy poco tiempo, es decir, menos de una hora diaria en promedio, como consecuencia de ello, la mayoría de ellos no tiene una cuenta de correo electrónico.
2. Estrategia que construimos entre todos para aprovechar esos saberes:
Referente a la educación, internet es una herramienta que se puede explotar de muchas formas, y los profesores somos quienes más debemos actualizarnos en ello, ya que nuestros estudiantes nacieron en esta era cibernética, y es más fácil para ellos conocer y dominar este tipo de tareas.
Con el grupo encuestado llegamos a la conclusión de que todos podemos aprender de todos, y que cada quien es capaz de enseñar algo a los demás, ya que es muy difícil que una sola persona esté al tanto de todas las aplicaciones que se pueden hacer de ella, y que siempre hay algo nuevo que aprender.
3. Quienes van a enseñar a quienes, dónde y cómo:
Por lo pronto, trataremos de mantener la comunicación durante las vacaciones por correo electrónico y mediante sus espacios personales, y cuando alguien encuentre una utilidad nueva, diferente o interesante, lo comunicará a los demás, aún cuando crea que algunos ya la conozcan, pues siempre el punto de vista de otra persona puede resultar muy ilustrativo.
Más adelante, durante el semestre entrante y con la ayuda de mi WebQuest espero promover un nuevo uso de la internet entre mis alumnos, y de este modo fomentar que la utilicen un poco más con un fin educativo, no sólo para socializar como actualmente lo hace la mayoría.